Con el público a su favor, desbordándose en porras y aplausos, El Hijo de Lizmark tuvo la motivación para mostrarse ante los presentes en una demostración plena de recursos y talento.

Marco Corleone, como rival en el duelo de cabelleras no se quedó al margen, fortaleza plena por parte de ambos luchadores buscando salir con el brazo en alto. Ante cada castigo y ataque el público se hacía presente con gritos y porras que conjugaban admiración y angustia. Primera caída para Corleone al aplicar su plancha con su letal vuelo por encima de la tercera cuerda.
En igualdad de circunstancias, regocijo para aquellos que enaltecieron el nacionalismo al aplicar el Hombre de Múltiples tatuajes patada a la filomena y medio cangrejo igualando la lucha a una caída por bando.

Inspirado El Hijo de Lizmark parecía consumar la hazaña, pero esta correspondió a Corleone consumando tres palmadas que se percibieron como una cuenta precipitada por parte del Tigre Hispano.
























Dejanos tu comentario