Aún sin digerir la forma en que fueron eliminados de la Superliga 2008, los jugadores de Pachuca regresaron a nuestro país y exigieron mayor respeto por parte de los silbantes hacia los equipos mexicanos.

La actuación del juez central trinitario Neil Brizan, quien anuló un gol legítimo de “Tuzos” cuando el partido todavía se encontraba 0-0 frente a Dynamo de Houston, dejó muy molesta a gente como el delantero argentino Bruno Marioni.
“No es posible que nos manden este tipo de árbitros porque terminan con el espectáculo, hacen que el juego se vuelva más ríspido. Me parece que algo se tiene que hacer porque siempre que un equipo mexicano juega allá, el árbitro complica las cosas”, estableció.
También enojado, pero más acostumbrado a este tipo de cuestiones cada vez que se juega un partido en suelo estadounidense, dijo sentirse el mediocampista Jaime Correa.
“El arbitraje influyó mucho, (Gabriel Caballero) estaba en buena posición, pero es normal que nos marquen mal, existe favoritismo de aquel lado (en Estados Unidos). Estamos triste por no pelear el bicampeonato, que era lo que deseábamos conseguir”, dijo.
Indicó que ahora no les queda más que “enfocarnos en nuestra liga mexicana, ser el Pachuca que siempre hemos sido: unos ganadores”.
Por su parte, Jesús Martínez, presidente del conjunto hidalguense, indicó que la Federación Mexicana de Futbol (FMF) debe intervenir en el asunto, porque no sólo su equipo se vio perjudicado.
Indicó que fue evidente la tendencia en contra de las escuadras mexicanas, ya que de otra manera no comprende cómo se dieron esas fallas en contra de Pachuca y hacia otros equipos “aztecas”.
gdh
























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