Al Fluminense le correspondió dejar en el camino al Boca (2-2 y 3-1) y al LDUQ a los mexicanos del América (1-1 y 0-0), circunstancia que deja ahora a los finalistas con su mejor rendimiento en la historia del más codiciado torneo de clubes del continente.


Por una insólita coincidencia, Fluminense y Liga de Quito chocaron dos veces en la segunda fase, cuando fueron emparejados en el Grupo 8.

El Fluminense, que a la postre dominó la llave con trece puntos de dieciocho posibles y se convirtió en el mejor de los 32 equipos de once países que disputaron esa fase, sustrajo un empate sin puntos de Quito, el 20 de febrero, y se impuso por 1-0 en Río de Janeiro el 17 de abril.

Los de Renato Gaúcho apenas perdieron un partido en la campaña, ante el Sao Paulo en el partido de ida de los cuartos de final. Y los ecuatorianos dirigidos por el argentino Edgardo Bauza se constituyen en la primera gran sorpresa de la competición, ya que el Fluminense es representante de la egregia estirpe de los brasileños.
Sin perder la majestad, el ”rey” de América abandonó el trono en un trepidante partido que no pudo tener mejor escenario: el mítico estadio Maracaná y con más de 70.000 eufóricos hinchas.
El Fluminense dio un nuevo trazo a lo mejor de su historia en torneos internacionales al recuperarse de un susto e imponerse por 3-1.
























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