Vaya ridículo hizo la selección preolímpica en el selectivo para los Juegos de Beijing al no poder calificar y peor aun, ser eliminados en la fase de grupos.
Y de aquí en adelante los cuestionamientos serán más que normales para un “papelón” como el que nos regaló el equipo encabezado por Hugo Sánchez.
Por más que culpaba a la prensa de presionar a los jugadores, es verdaderamente mediocre decir eso. La presión era por añadidura teniendo en cuenta la diferencia abismal entre México y el resto de los participantes del Preolímpico.
La infraestructura, el presupuesto, pero sobre todo por la calidad de cada jugador del equipo, ya que el 90% de los elementos son titulares en sus clubes, ahora no era la excusa, “son amateurs”, nada de eso.
De pretextos ya estamos hartos y el 31 de marzo los dueños de equipos se reunirán para definir la continuidad de Hugo al frente de todo el proyecto.
En algo hay que ser claros, este fracaso es de todos los que integran a la selección en diversos niveles.
Pero también queda claro que se equivocaron en elegir a Sánchez Márquez como estratega de esta selección y no darle la continuidad a Jesús Ramírez con su proyecto con juveniles, que de este equipo la mayoría fueron dirigidos por el seleccionador campeón del mundo.
El hecho de ser un gran jugador no es garantía de ser gran entrenador y aquí esa premisa se cumple al pie de la letra con Hugol.
Los dueños de equipos deben ser claros y definir qué es lo que realmente quieren, un equipo mediocre y con gran arrastre en la tribuna, lo que reditúe en estratosféricas ganancias, o un entrenador que realmente trabaje en la cancha y no en las sesiones fotográficas y que entregue resultados y no pretextos.
Realmente pregúntense eso y de ahí en adelante sí se podría definir a qué le tiramos para la eliminatoria para Sudáfrica 2010.



























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